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En un puerto, una maniobra de carga puede reunir a gruistas, estibadores, transportistas y tripulantes en un espacio reducido. La seguridad depende de que las cargas permanezcan estables, la maquinaria se utilice correctamente y las personas trabajen fuera de las zonas peligrosas. Para conseguirlo, es esencial organizar cada operación y coordinar las tareas en tierra y a bordo.
Planificar antes de empezar: la primera medida preventiva
La evaluación de riesgos debe adaptarse al trabajo real. No basta con disponer de un documento general: hay que tener en cuenta las tareas, los equipos utilizados y los cambios en las condiciones de trabajo. Las medidas deben seguir un orden: evitar el peligro, controlar lo que no pueda eliminarse y dar prioridad a la protección colectiva frente a la individual.
Coordinar a las empresas y a la tripulación
La coordinación de actividades empresariales consiste en evitar que los trabajos de una empresa pongan en peligro al personal de otra. No se limita a intercambiar documentos. Antes de comenzar, las empresas deben compartir los riesgos que puedan afectar a los demás y acordar medidas para controlar las interferencias.
En la práctica, conviene dejar claros los responsables, los canales de comunicación, las zonas de acceso restringido y las tareas que no pueden realizarse a la vez. Las instrucciones deben llegar a quienes ejecutan el trabajo y actualizarse cuando cambien las condiciones. Cada empresa mantiene sus propias obligaciones de protección, aunque exista una organización común.
Cargas: prevenir caídas, desplazamientos y atrapamientos
Preparar la elevación
Antes de izar una carga hay que conocer su peso, comprobar cómo se enganchará y seleccionar equipos y accesorios adecuados. La carga máxima de utilización indica el límite admisible en las condiciones previstas: no debe confundirse con una capacidad válida para cualquier montaje. La configuración de la máquina y del amarre condiciona la seguridad.
- Comprobar la identificación y el estado de eslingas, cadenas, grilletes y demás accesorios.
- Retirar del servicio los elementos defectuosos.
- Delimitar la zona de maniobra y mantener a las personas fuera de la trayectoria de la carga.
- Evitar la permanencia bajo cargas suspendidas.
- Designar un señalista cuando el operador no pueda observar todo el recorrido.
- Planificar específicamente las elevaciones en las que intervengan varias grúas.
El viento también forma parte de la maniobra
Las operaciones al aire libre deben detenerse cuando las condiciones meteorológicas impidan trabajar con seguridad. Los límites aplicables dependen del equipo y de sus condiciones de utilización; no conviene establecer una velocidad de viento universal para todas las grúas y cargas.
Estibar y desestibar sin perder estabilidad
La colocación y retirada de mercancías debe seguir una secuencia que mantenga estable la carga y respete las condiciones de seguridad del buque. Antes de retirar una sujeción hay que comprobar si puede producirse un desplazamiento. Nunca debe utilizarse el cuerpo como apoyo ni permanecer entre una carga que pueda moverse y una estructura fija.
Maquinaria y tráfico: separar personas y vehículos
Las carretillas y otros equipos de manutención pueden provocar atropellos, vuelcos y aplastamientos. La prevención empieza por organizar recorridos que separen peatones y vehículos, controlar los cruces y adaptar la velocidad a la visibilidad, al pavimento y a la operación. La ropa visible ayuda, pero no sustituye esa separación.
Conductores formados y equipos adecuados
La conducción debe quedar en manos de personas con formación específica y autorización de la empresa. Además, hay que elegir el equipo según el peso y las dimensiones de la carga, la altura de trabajo y el espacio disponible. Una carretilla adecuada para una tarea puede no serlo para otra.
- Comprobar los elementos de seguridad antes de utilizar el equipo.
- Mantener operativos los avisadores y los sistemas de retención del conductor.
- No superar la capacidad correspondiente a la configuración utilizada.
- Evitar giros bruscos y desplazamientos que comprometan la estabilidad.
- Impedir la presencia de personas en las zonas de atrapamiento y maniobra.
Trabajar a bordo: accesos, alturas y espacios peligrosos
Acceder al buque y prevenir caídas al agua
Las pasarelas deben ofrecer un paso seguro y mantenerse correctamente colocadas, iluminadas y libres de obstáculos. También hay que vigilar los cambios de posición entre el buque y el muelle. En las zonas con riesgo de caída al agua deben preverse protección, medios de salvamento y, cuando corresponda, equipos de flotación adecuados. Los cabos de amarre bajo tensión requieren mantener al personal alejado de sus zonas peligrosas.
Trabajos sobre contenedores y junto a huecos
Los twistlocks son dispositivos de unión que aseguran los contenedores. Su manipulación puede exigir acceder a lugares elevados, por lo que debe planificarse un medio de trabajo seguro. Las cestas acopladas a grúas portacontenedores no deben tratarse como una solución ordinaria: su utilización excepcional exige justificación previa y medidas específicas de seguridad y vigilancia.
Cuando sea necesario utilizar un sistema anticaídas, no basta con entregar un arnés. Deben comprobarse el anclaje, la compatibilidad de los componentes y el espacio libre necesario para detener una caída sin golpear obstáculos. También debe existir un plan de rescate y personal formado para aplicarlo.
Bodegas y otros espacios confinados
Algunas bodegas, tanques y compartimentos pueden reunir condiciones de espacio confinado: acceso limitado, ventilación desfavorable y posibilidad de una atmósfera peligrosa. Puede faltar oxígeno o acumularse sustancias tóxicas o inflamables. La ausencia de olor no demuestra que el ambiente sea seguro.
Condiciones que deben comprobarse antes de entrar
- Evaluar los riesgos y establecer una autorización de entrada.
- Aislar las energías y las posibles entradas de sustancias peligrosas.
- Medir la atmósfera antes del acceso y mantener el control durante el trabajo según el riesgo.
- Ventilar de forma adecuada.
- Disponer de vigilancia exterior, comunicación y medios de rescate preparados.
Nunca se debe entrar de forma improvisada para rescatar a una persona. El rescatador puede quedar expuesto al mismo peligro. Además, una mascarilla filtrante no aporta oxígeno y no sirve para proteger frente a su falta.
Proteger la salud, además de evitar accidentes
La evaluación también debe considerar el ruido, el polvo, los gases, las temperaturas y la fatiga. Las medidas pueden incluir control de emisiones, ventilación, mantenimiento y una organización del trabajo que permita recuperarse del esfuerzo. Las mercancías peligrosas requieren conocer sus riesgos y prever cómo actuar ante una fuga o un derrame.
En las tareas manuales hay que valorar no solo el peso, sino también la frecuencia, las posturas y los esfuerzos de empuje o arrastre. Siempre que sea posible, deben utilizarse ayudas que reduzcan la manipulación y eviten movimientos forzados.
Preparar la respuesta y saber cuándo parar
La empresa debe organizar los primeros auxilios, la lucha contra incendios y la evacuación, designando personal preparado y coordinándose con los servicios externos. También debe revisar las medidas cuando aparezcan daños o indicios de que la prevención resulta insuficiente.
Ante un riesgo grave e inminente, la persona trabajadora tiene derecho a interrumpir su actividad y, si es necesario, abandonar el lugar. La presión por terminar una operación no elimina ese derecho. La seguridad portuaria exige que detener una maniobra peligrosa sea una decisión prevista y respaldada por la organización.