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El cromo VI puede estar presente en determinados tratamientos de superficies, generarse durante la soldadura de acero inoxidable o formar parte de algunas pinturas anticorrosivas. Para prevenir la exposición, no basta con conocer el nombre del material: hay que revisar su composición, los recubrimientos y las operaciones que se realizan. La primera pregunta es dónde aparece el contaminante y cómo puede llegar a las personas.
Qué es el cromo VI y por qué requiere especial atención
El cromo hexavalente, también llamado cromo VI o Cr(VI), es una forma química del cromo. No debe confundirse con el cromo metálico ni con el cromo trivalente, porque sus peligros son diferentes. Además, puede generarse durante ciertos procesos industriales, aunque no se haya añadido directamente como ingrediente.
La exposición a sus compuestos puede provocar cáncer de pulmón y otros daños, como irritación respiratoria, lesiones nasales, dermatitis y úlceras en la piel. Algunos compuestos también pueden causar sensibilización: una respuesta alérgica que hace que posteriores contactos desencadenen síntomas. No hay que esperar a que aparezcan molestias para actuar.
Dónde puede aparecer la exposición
Galvanizados y tratamientos de superficies
Galvanizar no es lo mismo que cromar. El recubrimiento de cinc de una pieza galvanizada no permite concluir, por sí solo, que contiene cromo VI. Hay que comprobar si incorpora un tratamiento adicional, como un pasivado con cromatos, utilizado para mejorar la protección frente a la corrosión.
En los baños de cromado que utilizan cromo hexavalente, la exposición puede producirse al preparar productos, introducir o retirar piezas y manipular superficies húmedas. Las nieblas del baño pueden inhalarse y las salpicaduras pueden alcanzar la piel o los ojos. También deben revisarse las tareas de limpieza y mantenimiento.
Soldadura de acero inoxidable
Durante la soldadura del acero inoxidable pueden generarse humos que contienen cromo VI. Por tanto, no basta con revisar los productos químicos comprados: también hay que identificar las sustancias que se forman durante el trabajo. La evaluación debe considerar el material base, los consumibles, el procedimiento y las condiciones de extracción.
La soldadura TIG tampoco debe darse por segura frente a este riesgo. La extracción debe captar los humos antes de que alcancen la zona de respiración. Para ello, la campana tiene que mantener una posición eficaz a medida que avanza el trabajo.
Pinturas y recubrimientos anticorrosivos
Algunas pinturas e imprimaciones contienen pigmentos de cromato. La exposición puede aparecer al aplicarlas por pulverización, pero también al lijar, esmerilar o retirar un recubrimiento que los contenga. Que la pintura esté seca no elimina el riesgo cuando se genera polvo al trabajar sobre ella.
Cómo evaluar el riesgo sin quedarse en una revisión documental
Identificar materiales, tareas y personas expuestas
La evaluación debe combinar la información de las fichas de datos de seguridad con la observación del trabajo real. Conviene revisar las tareas habituales y las ocasionales, la duración de la exposición, las medidas existentes y las personas que pueden verse afectadas. Esto incluye a quienes realizan limpieza o mantenimiento, no solo a quienes manejan el proceso principal.
Medir específicamente el cromo VI
Una medición de polvo o de cromo total no determina por sí sola cuánto cromo hexavalente hay en el aire. Para evaluarlo se necesita un método específico de toma de muestras y análisis. El personal de higiene industrial debe coordinar con el laboratorio el muestreador, el filtro, el tiempo de captación y las condiciones de conservación.
Qué significa el límite de exposición diaria
El valor límite de exposición diaria para los compuestos cancerígenos de cromo VI es de 0,005 mg/m³, expresados como cromo, referido a una jornada de ocho horas. No representa una frontera entre una situación peligrosa y otra completamente segura: además de respetarlo, debe reducirse la exposición al nivel más bajo técnicamente posible.
Medidas preventivas: primero controlar el origen
1. Estudiar la sustitución
La primera opción es eliminar el cromo VI o sustituir el producto o proceso por otro menos peligroso. Pueden estudiarse pasivados alternativos, acabados distintos o pinturas sin cromatos. La elección debe comprobar tanto la utilidad técnica como los nuevos riesgos que pueda introducir: sustituir no significa cambiar un peligro por otro sin evaluarlo.
2. Encerrar y captar las emisiones
En los tratamientos por baño, el cerramiento y la automatización ayudan a reducir el contacto. La extracción localizada debe captar las emisiones de las cubas y, cuando corresponda, de las zonas de traslado de piezas. También importa controlar las condiciones del proceso que favorecen la formación de nieblas.
En soldadura, abrir puertas o disponer de ventilación general no sustituye a una extracción localizada eficaz. Antes de usarla deben comprobarse posibles daños en campanas y conductos, y su mantenimiento debe seguir las instrucciones del fabricante. Tener instalado un extractor no demuestra que esté captando correctamente.
3. Evitar que la contaminación se extienda
La organización del trabajo debe limitar las personas expuestas, separar las zonas contaminadas y establecer procedimientos de limpieza. No debe comerse, beberse ni fumarse donde exista riesgo de contaminación. La ropa de trabajo debe guardarse separada de la ropa de calle, y su limpieza corresponde a la empresa: no debe llevarse al domicilio.
4. Seleccionar la protección individual según la tarea
Los equipos de protección individual complementan las medidas colectivas. Su elección debe responder a la exposición evaluada: protección respiratoria cuando proceda, guantes compatibles con los productos, ropa protectora y protección ocular frente a salpicaduras. No existe un equipo universal válido para cualquier operación con cromo VI. También deben establecerse su mantenimiento y las condiciones de utilización.
Vigilancia de la salud y seguimiento
La vigilancia de la salud debe ser específica para los riesgos del puesto. El control biológico, como la determinación de cromo en orina cuando esté indicado, puede aportar información complementaria, pero requiere interpretación sanitaria: no equivale directamente a medir cromo VI en el aire ni sustituye a la evaluación ambiental.
Para la empresa, el seguimiento implica documentar la evaluación, mantener actualizada la información sobre las personas expuestas, formar al equipo y comprobar la eficacia de las medidas. La prevención no termina al entregar una mascarilla o recibir un resultado de laboratorio: exige mantener el control de la exposición durante el trabajo real.